Nieves Concostrina habla de cómo el 12 de mayo de 1840, el gobierno británico autorizó el traslado de los restos de Napoleón Bonaparte desde la isla de Santa Elena a París, casi 20 años después de su muerte. Este regreso no ocurrió antes debido a la negativa de los Borbones franceses (Luis XVIII), quienes temían que su tumba se convirtiera en un lugar de culto.