Cualquiera que visite hoy la ventosa costa de la bahía de Epaves, en el extremo norte de Terranova, difícilmente percibirá la enorme importancia del modesto yacimiento arqueológico que alberga. Allí, en L’Anse aux Meadows (nombre que probablemente es una referencia distorsionada a un viejo navío francés), se encuentra el único asentamiento nórdico de América.