La tortuosa relación entre la verdad (si la hubiere), periodismo y Justicia encierra una paradoja jurídica que sigue generando polémicas casi cuatro décadas después de que el Tribunal Constitucional fijara doctrina sobre el concepto de "información veraz". En España, una noticia puede contener errores, resultar falsa e incluso provocar daños reputacionales, y aun así ser considerada veraz por los tribunales.Como ha explicado el periodista José Precedo en Hora 25, la explicación se encuentra en una sentencia histórica del Constitucional, la 6/1988, que interpretó el alcance del artículo 20 de la Constitución, el que protege la libertad de expresión y el derecho a la información. Frente a una concepción estricta de la verdad, los magistrados establecieron que la veracidad exigible a los periodistas no equivale a la exactitud absoluta de los hechos publicados.