Durante años, Leire Díez fue una desconocida fuera del Partido Socialista. Pero tenía acceso a lugares a los que no entra cualquiera: la sede del PSOE, la Fiscalía y la dirección de la Guardia Civil. Decía que actuaba sola para investigar las cloacas del Estado. Ahora, la justicia al investiga. Y sus contactos y grabaciones están poniendo contra las cuerdas al PSOE y al Gobierno. Dentro del partido algunos presionan para querellarse contra ella por el daño que ha causado.