Sobre este episodio
Agradece a este podcast tantas horas de entretenimiento y disfruta de episodios exclusivos como éste. ¡Apóyale en iVoox! Nadie sabe quién fue Homero, ni siquiera se sabe si existió. Los griegos lo imaginaron ciego y errante y hasta siete ciudades griegas se disputaron ser su cuna, pero desde finales del siglo XVIII, la filología sospecha que detrás de ese nombre no hay un hombre, sino un oficio, el de los aedos que improvisaban con fórmulas prefabricadas ante un público que no sabía leer. Homero, más que un autor, fue una técnica narrativa. La Odisea que conocemos cristalizó por escrito a finales del siglo VIII a.C. en la Jonia, justo cuando Grecia salía de 400 años de penumbra y acababa de tomar prestado el alfabeto fenicio. Sus 24 cantos y 12.110 versos narran los últimos 41 días de un regreso de 10 años, y no empiezan por el principio. Ulises lleva siete años retenido por Calipso mientras los pretendientes de Penélope, su esposa, devoran su hacienda en Ítaca. Ella, entretanto y para ganar tiempo, teje de día el sudario que desteje de noche. Los cuatro primeros cantos siguen a Telémaco, los centrales recogen las aventuras del héroe narra ante, y la segunda mitad transcurre ya en tierra contando su regreso a Ítaca. El epíteto que mejor cuadra a Ulises no es el de astuto, sino el de sufrido, el que resiste a pesar de que todo lo tiene en contra. El heroísmo en Aquiles es morir joven y hermoso, a cambio de la gloria eterna, en Ulises es la resistencia. La metis (astucia) se sobrepone a la bía (la fuerza bruta), pero eso se cobra su precio. El armazón moral de la Odisea es la xenia, la hospitalidad sagrada que unos cumplen y otros violan. La matanza de los pretendientes del canto 22 no es una venganza, es la restitución de un orden roto, quizá por eso Homero lo remata con una amnistía. Los dioses intervienen en el curso de los acontecimientos, empujan a los hombres y les condicionan, pero no les eximen de la responsabilidad. De la Odisea ha bebido toda la literatura occidental desde la antigua Grecia. Virgilio, Ovidio, el Ulises que Dante lanzó más allá de las columnas de Hércules y ya no regresa, Kavafis, Primo Levi recitándolo en Auschwitz y el Leopold Bloom de Joyce, que comprime diez años en un día de Dublín, todos se nutren del relato homérico. La Odisea inventó la épica y también la novela. No promete que el viaje tenga sentido, solo que un hombre, si se lo propone, puede aguantar. Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals