Sobre este episodio
El cine, como la novela, me ha permitido estar en territorios a los que nunca iré. Puedo quedarme rodeado de miseria y pobreza en lugares en los que nunca he vivido o estar en lujosos salones que para mí son tan raros como excepcionales. Creo que me sucede como a José Luis Garci, que leo las novelas como películas y puede que vea las películas como novelas. Por eso me decepciono cuando una novela que he leído se lleva al cine, porque la heroína que yo me había imaginado resulta que es una actriz de la vida real. Decía Rafael Alberti: “respetadme, he nacido con el cine”. Y por eso dedicó poemas a Chaplin, Keaton, Lloyd y a Laurel y Hardy. Respetadnos también a los que nacimos con Clint Eastwood, Jack Lemmon, Berlanga, Shirley MacLaine, Paco Raval, Brando, Coppola, Garci, Newman, López Vázquez o la Loren. El cine era una liturgia semanal y, por tanto, extraordinaria. Los lunes, en la escuela, comentábamos la película que habíamos visto el sábado o el domingo y, el martes, ...