Sobre este episodio
El término desaparecido no es una convicción, sino una pregunta a la que ya nadie puede proporcionarnos una respuesta. No es la vida ni es la muerte. No es el infierno de ver un cuerpo que dejó de latir, sino un limbo que hace daño en su indefinición mucho más que la visión de un cadáver ensangrentado. Desaparecido es la palabra más perturbadora para una despedida sin adioses, para un viaje que sabemos que fue contra su voluntad y del que ignoramos hasta el destino, porque si supiéramos el destino, existiría al menos el dramático certificado de un cadáver. Y quedan las ropas por el armario, el eco de una voz que ya no escucharás nunca, el tormento de no saber cómo fueron los postreros minutos o todavía peor, la tortura de la duda que te dice que no quiso volver, que un ataque de locura le impelió a marcharse, pero regresará cualquier día, y abrirá la puerta y reconocerás su mano, y escucharás una explicación tan coherente y maravillosa que enseguida sabes que es ...