Sobre este episodio
Justo cuando estamos en el fondo más oscuro es, por lo general, cuando nos damos cuenta de que podemos ser totalmente vulnerables con Dios y admitir sin excusas nuestras faltas ante Él. Es en ese momento, cuando reconocemos nuestros estigmas, que comenzamos a sanar. Recordemos que la verdadera vida espiritual implica un compromiso con la vida real; no podemos vivir ocultando nuestras áreas vulnerables ni fingiendo algo que no somos. ¿Y si aquello que más vergüenza o dolor nos produce -nuestros estigmas más profundos- fuera precisamente lo que Dios quiere usar para que Su gracia fluya a otros? Un mensaje imperdible.