Nínive es el lugar al que Dios nos llama y al que no queremos ir. Es una asignación difícil en la que el Señor tratará con nuestro carácter. Podemos ir directamente a Nínive, o podemos dejar que sea Él quien nos lleve hasta allí, pagando un precio. Recuerda que Jonás eligió ir a Tarsis y fue tragado por una ballena que lo regresó a su camino a Nínive. Nuestra rebeldía nunca hará que Dios modifique Su plan para nosotros. Él quiere ahorrarnos el precio del pasaje, el millaje extra. Procuremos entonces obedecerle de inmediato, sin reservas, para no alejarnos de Su favor ni de Su cobertura.