¿Cuántas veces has sentido que todo está perdido? Que el proyecto no salió, que el esfuerzo no valió nada, que el camino se cerró justo cuando más lo necesitabas. Y sin embargo, algo te mantuvo de pie. Algo te empujó a volver a intentarlo. Ese algo no es optimismo barato ni positividad tóxica. Tiene una estructura mucho más profunda, y hoy viene a explicárnosla el filósofo que ha dedicado su vida a diseccionar el interior del alma humana.