Sobre este episodio
Hay personas que escriben libros, y hay personas que escriben siempre el mismo libro de muchas formas distintas. José Antonio Marina pertenece a las segundas. Llevamos casi medio siglo viéndole hacer una sola cosa con paciencia de relojero: entender por qué la inteligencia humana, capaz de tanto, tropieza una y otra vez en la misma piedra. Volvió hace unos meses a este podcast para hablarnos de la vacuna contra la insensatez. Hoy regresa con la segunda dosis: la vacuna contra las adicciones. Y aquí hay un giro que no esperábamos de un filósofo. Marina no nos habla del adicto como enfermo ni como pecador. Nos dice algo más incómodo: que una adicción no es un problema, sino una mala solución a un problema que no supimos resolver de otro modo. Detrás de esa idea hay un niño. Un niño de la posguerra que creció convencido de que los problemas no tenían salida, y que dedicó el resto de su vida a demostrarse que se equivocaba. Ese niño tiene hoy ochenta y seis años y escribe, dice, en un tiempo de prórroga.