¿Cuántos incendios has apagado hoy que tú mismo encendiste ayer por no hacer lo que tenías que hacer? Porque hay un tipo de caos que no llega de fuera. Lo fabricamos nosotros, tarea a tarea, decisión a decisión, hasta que un día llegamos al trabajo y ya no somos gestores de proyectos, ni líderes de equipo, ni profesionales con un plan. Somos bomberos. Y lo peor no es el cansancio. Lo peor no es la sensación de que el día se ha ido sin pena ni gloria. Lo peor es que hemos dejado de notar que hay otra forma de trabajar.