????Cada mes de mayo, Madrid vuelve a medir el pulso de su tradición en una bandeja de dulces anisados, y este año no ha sido distinto. Las rosquillas tontas y listas regresaron a los escaparates y las verbenas como un símbolo castizo de San Isidro. Pero este año, además de competir por el paladar de los chulapos y las chulapas, han cargado con un peso menos festivo, como es la inflación alimentaria y el encarecimiento de las materias primas.????Las pastelerías tradicionales afrontaron la campaña marcada por la subida acumulada del precio de ingredientes básicos como los huevos, el azúcar o el aceite de girasol, indispensables en una receta históricamente humilde y accesible. Lo paradójico de la situación es que un dulce popular se ha convertido también en un termómetro económico de la ciudad.????En concreto, los tres ingredientes principales de la receta de las rosquillas han sufrido un incremento en su precio que se ha trasladado a los costes. Solo en marzo, el coste de los huevos se incrementó más de un 30% respecto al mismo mes del año anterior. Y lo peor es que es un incremento de precios que los pasteleros ya arrastran desde años anteriores.